martes, 24 de julio de 2012

Cenicienta en el mundo real







Cenicienta soy yo,

En este mundo gris,

Lejano de joyas y riquezas,

Cenicienta me siento,

Cuando pienso en mis tristezas...



Cenicienta porque ¿quién?,

Sino yo; limpiaría ese suelo marronoso?

Esos muebles andrajosos?

Esa basura que se acumula,

Para mi bien;

Limpia, limpia, limpia,

Y acumula esos bienes,

Limpia, limpia, limpia,

Pues esos bienes se van como vaivenes...



Llorando lágrimas dulces,

Y agrias a la vez,

Un charco en el suelo...

Otra vez;

Limpia, limpia, limpia....



Porque eres Cenicienta,

Fuerte por fuera,

Débil por dentro...



Fuerte armadura

La que te rodea,

Frágil el corazón que se halla en ti;

Y que no hay quien lo vea...



Pues Cenicienta está muriendo,

Y tiene miedo de no hacerlo,

Piensa,

Divaga,

Malditas las quimeras,

Que no se alejan ni queriendo....



Pero Cenicienta morirá,

Lo sé,

Cenicienta se hallará,

En mi corazón,

Siempre...un porqué

Sin razón...o con una



Terminada la labor,

Andrajosas ropas al suelo caerán,

Y en ella lucirá,

El mejor vestido,

La mejor ropa,

Un rostro divertido...



Con zapatos de cristal,

Posados en sus pequeños pies,

Será libre,

Nada será fatal....

Si tú no se lo prohíbes



Con tacones de cristal,

Se alzará, hasta el más allá;

Y bailará toda la noche,

Sin que nadie se lo reproche...



Para volverse a poner,

Ropas andrajosas,

Una cadena en sus pies,

Mopa en mano...

Limpia, limpia, limpia...



Porque esa Cenicienta morirá,

Lo sé,

Y todo ese esfuerzo...

Digo yo...

En vano no será.








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