Cenicienta
soy yo,
En
este mundo gris,
Lejano
de joyas y riquezas,
Cenicienta
me siento,
Cuando
pienso en mis tristezas...
Cenicienta
porque ¿quién?,
Sino
yo; limpiaría ese suelo marronoso?
Esos
muebles andrajosos?
Esa
basura que se acumula,
Para
mi bien;
Limpia,
limpia, limpia,
Y
acumula esos bienes,
Limpia,
limpia, limpia,
Pues
esos bienes se van como vaivenes...
Llorando
lágrimas dulces,
Y
agrias a la vez,
Un
charco en el suelo...
Otra
vez;
Limpia,
limpia, limpia....
Porque
eres Cenicienta,
Fuerte
por fuera,
Débil
por dentro...
Fuerte
armadura
La
que te rodea,
Frágil
el corazón que se halla en ti;
Y
que no hay quien lo vea...
Pues
Cenicienta está muriendo,
Y
tiene miedo de no hacerlo,
Piensa,
Divaga,
Malditas
las quimeras,
Que
no se alejan ni queriendo....
Pero
Cenicienta morirá,
Lo
sé,
Cenicienta
se hallará,
En
mi corazón,
Siempre...un
porqué
Sin
razón...o con una
Terminada
la labor,
Andrajosas
ropas al suelo caerán,
Y en
ella lucirá,
El
mejor vestido,
La
mejor ropa,
Un rostro
divertido...
Con
zapatos de cristal,
Posados
en sus pequeños pies,
Será
libre,
Nada
será fatal....
Si tú
no se lo prohíbes
Con
tacones de cristal,
Se alzará,
hasta el más allá;
Y
bailará toda la noche,
Sin
que nadie se lo reproche...
Para
volverse a poner,
Ropas
andrajosas,
Una
cadena en sus pies,
Mopa
en mano...
Limpia,
limpia, limpia...
Porque
esa Cenicienta morirá,
Lo
sé,
Y
todo ese esfuerzo...
Digo
yo...
En
vano no será.

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