Inspirándome en:
1. La frase:" Pero tu naciste para la muerte, ¡Oh pájaro inmortal!"
Y 2: La canción Sleepwalker
Ha salido esto:
(Espero que os guste ;))
Mi ÁNGEL DE LA GUARDA
No tuve tiempo para detenerme y pensar.
Si el ángel de la dulce pena acudiría a mi, llevándome a la
intemperie del mundo, de un limbo de fiestas en vano y eternas, me iría con él. Me divertiría...
Morir joven y dejar un bonito cadáver.
Vivir rápido y morir lento. Era el ángel de la muerte el que se me
iba a llevar, lo sabía. A rastras si hacia falta ,así que no iba a
estar triste. Porque solo era una pesadilla que estaba acudiendo a mi desde
hacia meses y de la cual no podía despertar. En ella, la enfermedad mutaba mi
cuerpo en miles de bultos que era incapaz de contar, de cánceres
numerables, al menos unos cien; además de metástasis incesantes,
que crecían dentro de mi, convirtiéndome en un monstruo, horrible
por fuera y tan frágil por dentro, como los cristales de una copa.
Realmente solo era un bulto, uno de esos quistes
de grasa, que como un cuerno, me había salido en la frente. Pero ese
sueño, siempre le otorgaba a la realidad ese miedo de que fuera
cierto. Mi novia me decía en todos ellos: “Pareces un demonio.”
"O un cornudo", pensaba yo.
Y otro cuerno me ponía ella. Ahí la
veía, besándose con el ángel de la muerte, con sus cabellos
platinos y sus ojos de oro añadiéndose un cuerpo fornido. Entonces,
la devoraba con su gran boca, arrastrándola a una muerte segura,
calcinada por las llamas celestiales...y yo me miraba, y era
translúcido. Un jodido fantasma. Intenté gritar, pero no pude...
Suerte que desperté de esa pesadilla,
sueño, lo que fuera. No era real. Solo un enfoque de ella, una
proyección del miedo.
Ella estaba a mi lado, tan pálida como
siempre, con sus mejillas sonrosadas y el pelo tan oscuro como una
noche sin luna ni estrellas.
Era el ángel del amor. Era mi ángel.
Y ella me iba a salvaguardar de la
muerte; ese y todos los días de mi vida.
Era un temerario, pero si a algo tenía
miedo era a enfermar y dejarla al amparo de un todo demasiado grande
para ella, de una nada profunda por la que se caería, en un eterno
descender sin fin, buscándome y llorándome.
Ella se querría morir, por mi, pero yo
no la dejaría.
¿Y yo, moriría por ella?
No podía hacerle eso, ya que ella no
lo querría.
-Solo es una operación, cariño. Todo
irá bien-.me habló ella medio dormida, tocándome con su mano, que
era como la caricia de una pluma.
-Lo sé, solo tuve una pesadilla.
-La misma de siempre. Duérmete. Que si
enfermas de algo, será de amor...y yo seré la culpable.
¿!Oh vaya, se podía enfermar de tal
cosa...!?
Era un jodido hipocondríaco.
Pero no me importaría enfermar de
amor, de echo, ya lo estaba.
Me volví a dormir, abrazando su cuerpo
cálido en un amanecer imperfecto de nubes grises y pájaros
muy animados que cantaban con su alegre
piar.
Terminé soñando con cuervos, y el
mismo sueño, acudió a mi, mutando en pesadilla.
"Dichoso enfermo mental...como te
quiero" me dijo un ángel.
Ese era el ángel de amor. Mi ángel y
mi mismo amor. Era ella, salvándome de la pesadilla para convertirla
en un sueño.
"Eres mi unicornio, es que no lo
ves. Y yo soy la Reina y deseo que me lleves a mi Reino, donde te
besaré, te curaré de tu maldición y serás justo lo que eres: un
chico con un miedo tremendo a enfermar...y luego, haremos el amor. No
hay más fin que ese."
En la realidad, ella me besó la
frente, entré en esa odiosa sala blanca, y enfermeros vestidos de verde me
durmieron y me curaron, ella me despertó con un ósculo en los
labios...
Y luego, esa noche de tormentas,
hicimos el amor, uniéndonos el cántico de nuestros cuerpos al del
diluvio celestial.