Inspiraciones:
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Lo que ha salido de ello, lago raro raro eh? Pero dentro de su rareza, espero que os guste:)
4º RELATO TALLER BE LITERATURE:
Ni angeles, ni demonios...hibridos
Ella quería estar allá donde estaba. En la Tierra, entre el Cielo y el Infierno.
La chica pensaba en la Tierra como un lugar intermedio, un Mundo donde coexistían el Mal y el Bien, juntos, mezclados, confusos, en perfecto equilibrio, solo que a veces uno tiraba más hacia un lugar que otro y las malas tendencias eran siempre castigadas a quienes las cometían, ¿aunque y que había de las buenas?.
Ella era joven, mucho, pero no encontraba en el Bien ninguna recompensa.
Por ejemplo, Luna, como se llamaba la chica, había amado, lo había dado todo por amar a un chico, por el amor, pero al fin, la habían traicionado, roto el corazón y echo mucho daño.
Y entonces luego, había odiado, deseando vengarse de él, de Julio, que ahora tenía otra novia, la cual era mala, una harpía, poseída por un demonio, o eso es lo que al menos parecía.
Había odiado si, pero no se había vengado, sintiendo como el odio que sentía no era más que dolor para ella.
Un dia se hartó de ello, y decidió olvidar, dejar de sentir ese quemante sentimiento que la volvía irritable, de mal temperamento y muy, muy estúpida.
Decidió que volver a amar sería lo correcto, pensando que le era mejor la bondad, pues ella no estaba echa para la maldad.
Pero antes pasó un tiempo, un tiempo en el que su benevolencia aprendió algo: ser buena, pero no tonta, ser una listilla, pero sin ser mala.
No fue tan fácil.
Necesitaba tener las cosas claras, ser sensata con ella misma y además humilde, pero urgentemente necesitó dejar de sentirse insegura, dejar de tartamudear ante la gente y dejar de darle vueltas y vueltas a las cosas, y poco a poco lo consiguió.
Pero fue por el camino que lo aprendió...un camino que quedó trabado por la muerte. Un camino que no pudo seguir.
Luna, con sus quince años cerca de los dieciséis, sufrió un accidente cuando iba en bici de vuelta a casa. Un tonto accidente, ya que ella solía ser patosa y todo fue una sucesión de echos que acabaron con su joven vida.
La cosa fue así: primero se subió a la bici y el manillar empezó a bailarle en las manos, dibujando eses en el suelo mojado, pues llovía y a raudales, y entonces distraída pensando que era lo que le pasaba al manillar, o a sus manos, se dio de bruces con una señal, con tan mala pata que cayó hacía un lado por un precipicio, donde al final había un mar, pero también rocas. Lo llamaban el Acantilado de la Muerte debido a que algunos muchachos y no tan muchachos temerarios se habían tirado por él, terminando con ese final sorpresa: una masacre de la que mejor no entrar en detalles.
Después de eso, se había convertido en un lugar ideal para el suicidio; aunque no era el caso de Luna, lo suyo había sido un accidente, muy penoso, por cierto.
Pero lo mágico, (por no decir paranormal), de esta historia es que no termina aquí.
Luna despertó bajo el mar, asustada, sintiendo que se ahogaba agonicamente, aunque no era más que ansiedad post-morterm, esa que te entra cuando te das cuenta de que tu cuerpo esta por debajo, encima o enfrente del tuyo, en muy mal estado, o solo pálido...o un conjunto de muchas cosas.
El suyo, bueno, que decir, estaba bajo su cuerpo incorpóreo y tenía una gran brecha en la cabeza y...¿eso que se veía entre su mata de pelo rojo era el cerebro?
"Puaj, voy a vomitar" pensó Luna.
Pero no podía. Era un fantasma. Un espíritu. El alma que había contenido su cuerpo. Energía que brillaba con fuerza, una fuerza que ella jamás había creído tener, una fuerza espiritual.
Esperó al Señor del Cielo, pero nunca llegó, o al menos se cansó de esperar y decidió que El Señor del Cielo, o del Infierno-cosa que sería injusta, ya que había sido buena-ya la vendrían a buscar si querían, pues ella prefería su Tierra, y es más, iba a impedir que el Señor o el Demonio se la llevaran a cualquier parte que no fuera la Tierra, aunque tenía curiosidad por saber como eran ambos mundos.
Se paseó por el Mundo, ese en el que había noche y día como bien y maldad. Pero nadie la hacía caso, nadie la veía en realidad y Luna se entristeció, enfureciéndose a medida que pasaba el tiempo y convirtiéndose en un espíritu perturbado.
Fue entonces cuando decidió que era hora de vengarse de todas y cada unas de las personas que la habían echo sufrir.
Empezó por su ex, lo que incluía a su novia, algunas de sus antiguas amigas, bien falsas o roba-novios, y cuando iba a terminar con lo que más quería en el mundo: a su hermana gemela, paró.
Desesperada se preguntó: "¿Que es lo que estoy haciendo?"
Y fue entonces cuando en ese preciso momento aparecieron Dos Señores, uno a cada lado de su menuda alma.
Primero contempló a uno y luego a otro, sintiendo miedo de ambos.
-¿Que eliges, Cielo o Infierno, alma perturbada?-.le dijo el Señor TodoLuminoso.
-Elige el Infierno, pues es lo que merece tu alma manchada-.le dijo el Señor TodoTenebroso.
-Elige el Cielo, pues es lo que merece tu bondad durante la vida.
Luna no eligió ni el Cielo ni el Infierno, miró a Dios preguntándole si le podría concebir un deseo que su bondad merecía y Dios le dijo:
-Te será concebido.
-Quiero quedarme en la Tierra, quiero reencarnarme y poder ser mejor de lo que he sido.
El deseo le fue otorgado, pero antes tuvo el privilegio de visitar el Infierno de la mano del Diablo, y el Cielo de la mano del Dios.
No le gustaron ambos mundos, uno le producía un miedo atroz y el otro le aborrecía más que su insignificante vida humana, que después de muerta, se dio cuenta de todo el significado y valor que tenía vivir, equivocarse y aprender, con la misión, el objetivo de ser mejores.
Ni ángeles, ni demonios, tan solo humanos que llevaban dentro a ambos seres, sintiendo una vez la voz del uno, y la voz del otro, siempre en discordia, así que uno tenía que ser muy fuerte de mente y espíritu para sincronizarlos a ambos, y ella era una espíritu fuerte, ahora lo sabía.
Los humanos tan solo eran híbridos, solo hacia falta mirarse la sombra y observar como se extendían tus alas y como de tu cabeza salían cuernos.
Y así, Luna volvió a nacer, con otro nombre, con otra vida, con otros padres...pero la misma alma.




